El arte de balancear los parámetros para lograr resultados intransigentes

Nuestra filosofía al desarrollar monitores de estudio puede resumirse en una oración bastante larga. A primera vista, parece que no es nada espectacular, pero aún así, como podrá confirmar gustoso cualquier físico, ingeniero eléctrico o especialista en acústica, lo que se describe es algo inalcanzable. Nuestra máxima es: “Cada monitor debe llenar la habitación con energía uniforme en todo el rango de frecuencia, especialmente en la posición de escucha. En el proceso, debe interactuar de manera flexible con la habitación, el estilo de la construcción, instalación y el entorno de monitoreo sin perder nada de la presición“. La base de esta afirmación está bien sustentada por la historia de Neumann, y su objetivo iguala nuestra pasión por los resultados precisos.

Incluso vamos un paso más adelante. En términos de desarrollo, nuestra meta no es menos ruido inherente, menos distorsión armónica, menos intermodulación, o menos resonancia. Nuestra meta es más bien que no haya nada de eso. Cero. Somos muy conscientes de que esta meta siempre sera inascequible, debido a que no podemos anular ciertas reglas de la física. Sin embargo, la meta influye en nuestra manera de trabajar, nuestro punto de vista y nuestro enfoque. Tener el objetivo de reducir un factor disruptivo es una cosa. Las personas a menudo se conforman con las soluciones existentes, nuevos materiales o valores de medida ligeramente mejorados. Esta manera de pensar abre posibilidades, otras maneras de hacer las cosas. Nos fuerza a buscar un razonamiento distinto y a considerar soluciones fuera de la norma.

Lo que podría sonar inicialmente como un enfoque intransigente, de hecho requiere poner en práctica lo opuesto: atreverse a realizar compromisos informados. Por ejemplo, podríamos reducir la extensión de baja frecuencia a valores impresionamentemente bajos. No obstante, a consecuencia de esto, otros parámetros acústicos se verían afectados, como nivel máximo de presión sonora y distorsión. Esto ocurriría en todos los casos, debido a que una buena bocina no se compone de valores singulares, sino que se trata de un sistema compuesto, complejo e interdependiente. Es por eso que no observamos los valores aislados, sino toda la estructura en conjunto. Y es por eso también que nos esforzamos enormemente para simular esto con un software que estamos desarrollando en el proceso. Esta información nos ayuda a prioriziar, dado que estamos en busca de la relación óptima entre excelencia acústica y efectos parasitarios. Esto se trata de encontrar el equilibrio adecuado de todos los parámetros con el fin de lograr una conversión de señal óptima y sin esfuerzo para los escenarios de aplicación de nuestra serie KH.

El resultado es audible.

Con la meta de eliminar distorsiones y otros artefactos no deseados, desarrollamos nuestro propio software de simulación y cálculo para optimizar acústicamente cada componente, armazón y circuito. El resultado es reconocible en la respuesta de frecuencia de nuestra serie KH (la cual también publicamos para cada altavoz, en lugar de mantenerlo en secreto). La respuesta es tan plana y balanceada posible con la tecnología actual. Somos conscientes de que un poco de distorsión no lineal se percibe como “cálida”. Sin embargo, creemos firmemente que es el experto en la mesa de mezclas quien toma la decisión de si algo debe sonar cálido, en lugar de que el sistema de monitoreo lo vuelva cálido.

Nuestra filosofía incluye exigencias que van más allá. Mínima distorsión de intermodulación, bajos retrasos grupales, sin latencia, sin resonancias, sin elementos estruendosos. Así como una dispersión bien definida y una implementación mecánicamente robusta; niveles de presión sonora garantizados que se adecúan a cada uso; mecanismos versátiles de protección contra picos de señales para que cada producto esté seguro contra fallas inadvertidas. Cada uno de nuestros modelos se evaúla con una prueba de mil horas a carga máxima. Y por último: todas las características deben corresponder a su respectiva aplicación y satisfacer los requisitos asociados a ella.

Nuestra intención con esta filosofía no es ser arrogantes, sino dirigirnos con humildad hacia las personas que confían en nuestras herramientas. Esperar lo imposible nos lleva a crear cosas nuevas, y a veces tomamos caminos sorprendentes hacia nuevas soluciones y nuevas posibilidades. Esto puede escucharse en la serie de monitores de estudio KH de Neumann porque está construida sobre una herencia rica.

Esperas lo mejor de nosotros, así que te lo damos.